23 Enero 2019

Crisis histórica en Venezuela: dos presidentes se disputan el apoyo mundial y el país queda al borde del enfrentamiento interno

Crisis histórica en Venezuela: dos presidentes se disputan el apoyo mundial y el país queda al borde del enfrentamiento interno
Maduro anunció que los representantes estadounidenses tienen 72 horas para irse del país y afirmó que él es el "presidente constitucional y jefe de Estado" n una jornada en la que el opositor Juan Guaidó, al frente de la Asamblea Nacional, se autoproclamó "presidente encargado de Venezuela" y juró ante un acto multitudinario, la situación de Venezuela está en un momento de mucha tensión y con un futuro incierto. En el primer discurso que dio Nicolás Maduro luego de que el opositor Juan Guaidó se autoproclamara como "presidente encargado de Venezuela", el mandatario dijo que "el gobierno imperialista de EE.UU. dirige la operación para imponer un gobierno títere en la Republica de Venezuela. Pretende elegir y designar al presidente por vías extraconstitucionales". "Anuncio que como presidente constitucional y jefe de Estado y de gobierno, he decidido romper relaciones diplomaticas con EE.UU. ¡Fuera!, se van de Venezuela. Aquí hay dignidad, carajo", afirmó, tras lo cual anunció que le daba 72 horas a todos sus representantes para que abandonen el país. Le pidió un máximo apoyo al pueblo venezolano, y señaló que eran ellos y no los "yanquis" los que habían elegido a su máximo representante. Además, hizo hincapié en los medios, que llevan adelante "un silencio informativo brutal. Ustedes, los combatientes, no existen para los medios de comunicación internacionales que censuran al pueblo de Venezuela, que manipulan y que con esa manipulación invisivilizan al pueblo". La jornada comenzó esta mañana en medio de protestas opositoras y frente a una multitud en las calles de Caracas, cuando Juan Guaidó, "en su condición de presidente de la Asamblea Nacional" y "en base a la Constitución" juró este miércoles "como el presidente encargado de Venezuela", según el diario local El Nacional. De esta forma, se autoproclamó como presidente de Venezuela. Acto seguido, el primer mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, reconoció al titular de la Asamblea Nacional como jefe de Estado interino. "Asumo la responsabilidad bajo bajo el artículo 333 y 350. Juro asumir el compromiso de la no violencia", aseguró Guaidó ante una multitud. “Hoy 23 de Enero juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como el Presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de usurpación”", añadió durante la concentración en Chacao frente a miles de personas que marcharon para mostrar su apoyo al presidente del Parlamento y la ruta planteada por la oposición. El mandatario estadounidense casi de inmediato reconoció oficialmente a Guaidó como presidente interino del país petrolero. La Casa Blanca emitió un comunicado en el que Trump reconoce "oficialmente al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaido, como Presidente Interino de Venezuela. En su papel de única rama legítima del gobierno debidamente elegida por el pueblo venezolano, la Asamblea Nacional invocó la Constitución del país para declarar a Nicolás Maduro ilegítimo y, por lo tanto, la oficina de la presidencia quedó vacante". No faltó mucho más para que Trump escribiera desde su propia cuenta su reconocimiento a Guaidó. Siguiendo los pasos de Trump, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, también emitió un tuit para felicitar a Guaidó: "Nuestras felicitaciones a @jguaido como Presidente encargado de #Venezuela. Tiene todo nuestro reconocimiento para impulsar el retorno del país a la democracia #23Ene #OEAconVzla". Ante este escenario, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó este miércoles a la Fiscalía investigar penalmente a los integrantes del Parlamento, de mayoría opositora, al acusarlo de usurpar las funciones del presidente Nicolás Maduro. "Se exhorta al Ministerio Público, ante la objetiva materialización de conductas constitutivas de tipos delictivos (...), para que de manera inmediata proceda a determinar las responsabilidades a que hubiera lugar de los integrantes de la Asamblea Nacional", señaló el TSJ en una declaración leída ante la prensa. El pronunciamiento del tribunal -de línea oficialista, a diferencia del Parlamento, de línea opositora- se dio minutos antes de que el jefe del Legislativo, Juan Guaidó, se autoproclamara presidente encargado de Venezuela y asumiera las competencias de Maduro, a quien el Congreso declaró en usurpación del cargo el pasado 15 de enero. Guaidó juró ante miles de opositores, que este miércoles marcharon en Caracas para presionar por un "gobierno de transición" que convoque a elecciones. El TSJ considera que las recientes decisiones del Parlamento, en las que declaró la ilegitimidad de Maduro y aprobó una amnistía para militares que cooperen con el gobierno de transición, constituyen un "acto de fuerza que pretende derogar la Constitución". Para ser enjuiciados, los diputados deben ser despojados antes de su inmunidad, un proceso que requiere la aprobación del Parlamento, que en la práctica ha sido reemplazado por una Asamblea Constituyente completamente oficialista. Tras autoproclamarse, Guaidó dijo a periodistas que no teme ser detenido y tildó a los jueces del TSJ como dirigentes del partido de gobierno "disfrazados de magistrados". "Temo por nuestra gente que la está pasando mal", afirmó el líder parlamentario, refiriéndose a la grave crisis económica del país petrolero. La sala penal de la corte ratificó la "inconstitucionalidad de las acciones del Poder Legislativo", cuyas decisiones anula sistemáticamente desde 2016 cuando lo declaró en desacato. "Esta sentencia, al igual que toda las que ha dictado el TSJ, pretende clausurar de facto a la Asamblea Nacional por vía de la inhabilitación para el ejercicio de sus competencias", dijo a AFP el constitucionalista Juan Manuel Raffalli. Al menos cuatro muertos dejaron protestas y disturbios en Venezuela previo a las manifestaciones oficialistas y opositoras de este miércoles, primer gran pulso en las calles desde las violentas marchas de hace un año contra el presidente Nicolás Maduro. Un joven de 16 años falleció la noche del martes en la popular barriada de Catia, en el oeste de Caracas, en tanto que otras tres muertes ocurrieron durante saqueos en el estado Bolívar, sureste, fronterizo con Brasil, según informes de la policía y el Observatorio de Conflictividad Social (OVCS). Además, una estatua del fallecido presidente Hugo Chávez (1999- 2013) fue quemada en San Félix (Bolívar). Miles de opositores marchaban a media mañana del miércoles para exigir a Maduro cesar lo que llaman la "usurpación" del poder, clamar por un gobierno de transición y elecciones. Mientras, los seguidores del mandatario socialista, también miles, rechazaban lo que denuncian como un golpe de Estado en curso orquestado por Washington. A la par, La Guardia Nacional Bolivariana, a fuerza de bombas lacrimógenas, exige a la gente a desmovilizarse. Desde distintos puntos, miles de adversarios del gobierno se movilizaron hacia la plaza Juan Pablo II, en el este de la capital, donde fue montada una tarima en la que dirigentes pronunciaban fuertes discursos. Los manifestantes llegan vestidos de blanco o con prendas tricolores, ondeando banderas, haciendo sonar cornetas y lanzando consignas contra Maduro, a quien tildan de "usurpador" y "dictador". "Quiero que se desconozca a Maduro en todos lados y que se vaya esta gente para que el país salga adelante", dijo a AFP Manuel Alcántara, músico de 29 años. A unos 600 metros de allí, también en el sector de Chacaíto, miles de chavistas se concentraban para defender el mandato que Maduro inició el pasado 10 de enero y denunciar los supuestos planes de Estados Unidos para derrocar al gobernante. Está previsto que Maduro reciba la denominada "marcha por la patria" en la Plaza OLeary, en el centro de Caracas. "Estamos defendiendo nuestra patria de aquellos imperialistas que quieren quedarse con nuestras riquezas", declaró Yanina Pacheco en la plaza Brión de Chacaíto. En ese punto también fue montada una plataforma donde líderes oficialistas arengaban a la multitud vestida de rojo y con retratos de Maduro y su fallecido mentor Hugo Chávez (1999-2013). Las autoridades venezolanas no suelen dar estimaciones de participación en las marchas, aunque este miércoles se contaban decenas de miles tomando como referencia anteriores concentraciones. Hasta el momento no se han reportado mayores incidentes, si bien protestas y saqueos registrados la noche del martes dejaron al menos cuatro muertos en la barriada caraqueña de Catia y en el estado Bolívar (sur), donde además fue quemada una estatua de Chávez. En el barrio popular El Paraíso opositores denunciaron haber sido "reprimidos" con gases lacrimógenos por militares de la Guardia Nacional cuando se concentraban en una plaza pública. Una persona fue detenida, según esas versiones. En este contexto, comercios, escuelas, empresas e instituciones amanecieron estre miércoles cerradas y el tráfico vehicular era mínimo, bajo un clima de fuerte tensión. Aún están frescas en la memoria las violentas manifestaciones que dejaron unos 125 muertos entre abril y julio de 2017. En una fecha histórica, cuando se conmemoran 61 años de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, opositores y chavistas se concentran una vez más en varios puntos de la capital y otras ciudades. Tomando impulso bajo el joven liderazgo del jefe del Parlamento de mayoría opositora, Juan Guaidó, la oposición busca superar sus fracturas y reanimar a sus seguidores, fijando una nueva hoja de ruta: "Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres". Play Video "Vamos a cambiar Venezuela, a conquistar la democracia", había manifestado el martes Guaidó, al llamar a la población a manifestarse en todo el país. Los chavistas buscan dar un espaldarazo al cuestionado segundo mandato de seis años que inició Maduro el 10 de enero, considerado "ilegítimo" por Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y varios países latinoamericanos. La víspera, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, expresó su apoyo a las protestas opositoras, lo que Maduro consideró una orden para sus adversarios de "ejecutar un golpe de Estado fascista". Las manifestaciones ocurren en medio de la peor crisis en la historia moderna del país petrolero, que sufre escasez de alimentos y medicinas y una hiperinflación que el FMI proyecta en 10.000.000% para 2019. El colapso provocó el éxodo de 2,3 millones de personas desde 2015, según la ONU, el mayor movimiento migratorio en décadas en América Latina que ha dado lugar a brotes de xenofobia en países como Brasil, Colombia y Ecuador. “Estamos marchando para que Guaidó se proclame presidente. No queremos a Maduro que es un usurpador. Estamos aquí para que se restituya la democracia", declaró a AFP Argenis Ramos, docente de 32 años, vestido de blanco, en el este de Caracas. Yelitze Pariata, de 47 años y quien vive en una casa que le dio el gobierno en San Martín, centro de Caracas, dijo querer "marchar en paz para apoyar al presidente y demostrarle al mundo que el chavismo está unido". En vísperas de las marchas, decenas de pequeñas protestas y disturbios ocurrieron en Caracas y sus cercanías. La noche del martes tanquetas antimotines recorrieron sectores de la capital. El gobierno acusó a Pence de haber ordenado a un grupo de militares que se rebeló el lunes entregar armas a activistas de Voluntad Popular -partido de Guaidó y del encarcelado líder Leopoldo López- para desatar el caos en las marchas. "La violencia se la dejamos a otros. No caigamos en provocaciones", pidió Guaidó, cuyo llamado a movilizarse se extiende a los migrantes venezolanos en varios países. Los militares, la clave Los ánimos se caldearon el lunes cuando, en medio de llamados opositores a la Fuerza Armada para que desconozca a Maduro, 27 militares sublevados -y luego detenidos-, robaron armas y se atrincheraron en un cuartel de Cotiza, llamando a los venezolanos a salir a las calles. Según expertos en seguridad, el incidente evidenció el descontento en la Fuerza Armada, considerada el sostén de mandatario socialista. Para Guaidó, quien se dice dispuesto a presidir un gobierno de transición, la sublevación militar muestra que los llamados a los militares están teniendo eco. Aunque la justicia lo declaró en desacato y anula todas sus decisiones desde 2016, el Parlamento, que considera a Maduro "usurpador", aprobó el martes dar amnistía a los militares que colaboren con un gobierno de transición. Si bien la Fuerza Armada dice estar unida, según la ONG Control Ciudadano unos 180 efectivos fueron detenidos en 2018 acusados de conspirar, unos 10.000 militares pidieron la baja desde 2015 y más de 4.000 desertaron de la Guardia Nacional en 2018. La Organización de Estados Americanos (OEA), que declaró también la "ilegitimidad" del segundo gobierno de Maduro, analizará el jueves la situación de Venezuela.