12 Noviembre 2020

Cannabis: Alberto legalizó por decreto el autocultivo y la venta de aceites y cremas

Cannabis: Alberto legalizó por decreto el autocultivo y la venta de aceites y cremas
Este jueves el Gobierno confirmó, mediante la publicación de un decreto en el Boletín Oficial, una nueva reglamentación que habilita el autocultivo de cannabis para uso medicinal y la venta de aceites y cremas derivados de esta planta en farmacias. La resolución, con la firma del presidente Alberto Fernández, implica un cambio de paradigma contra la criminalización. Hace cuatro meses el titular del ministerio de Salud Ginés González García y su segunda Carla Vizzotti habían presentado un proyecto de reglamentación a referentes científicos y activistas por el autocultivo. La iniciativa constituía otra de las promesas de campaña del Frente de Todos, que se había comprometido a revisar la ley 27.350 (sancionada en marzo de 2017 y muy cuestionada por especialistas, cultivadores, usuarios y empresarios del sector). En el decreto se detallan algunos cuestionamientos al proyecto aprobado durante el macrismo: “Estas restricciones reglamentarias configuraron barreras al acceso oportuno del Cannabis por parte de la población y como respuesta a ello, un núcleo significativo de usuarias y usuarios han decidido satisfacer su propia demanda de aceite de Cannabis a través de las prácticas de autocultivo, y con el tiempo se fueron organizando redes y crearon organizaciones civiles que actualmente gozan no solo de reconocimiento jurídico sino también de legitimación social”. “Resulta impostergable crear un marco reglamentario que permita un acceso oportuno, seguro e inclusivo y protector de quienes requieren utilizar el Cannabis como herramienta terapéutica”, plantea el nuevo texto. En su artículo 8 establece la autorización del cultivo personal y en red para los usuarios, investigadores y pacientes que se registren en el Programa nacional de Cannabis (REPROCANN), que debía ya se había creado pero no se encontraba operativo. “El REPROCANN registrará, con el fin de emitir la correspondiente autorización, a los y las pacientes que acceden a través del cultivo controlado a la planta de Cannabis y sus derivados, como tratamiento medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor. Los y las pacientes podrán inscribirse para obtener la autorización de cultivo para sí, a través de un o una familiar, una tercera persona o una organización civil autorizada por la Autoridad de Aplicación. Podrá inscribirse en el REPROCANN quien cuente con indicación médica y haya suscripto el consentimiento informado correspondiente, en las condiciones establecidas por el PROGRAMA”, añade el decreto (que también aclara que las provincias podrán manejar estos registros y expedir autorizaciones). El Ministerio de Salud aún debe redactar las resoluciones particulares sobre varios puntos, incluyendo la cantidad de plantas autorizadas en cada hogar u organización de cultivos “en red”. También deberán establecerse marcos en relación con las proporciones de THC y CBD o cannabidiol que se autorizan. Hasta el momento la tenencia de semillas o plantas seguía penada aunque fuera en el ámbito privado y para consumo personal o terapéutico. A pesar de ello, en los últimos años vinieron creciendo a ritmo acelerado las redes para producción y distribución del aceite de cannabis, utilizado para tratamientos de distintas afecciones, especialmente epilepsia y otros trastornos relacionados con la tercera edad (en la ley votada por el macrismo, sólo se habilitaba el uso para epilepsias refractarias). La nueva reglamentación incluye la promoción pública de programas de extensión universitaria vinculados al cannabis medicinal y el testeo de sustancias y cultivos experimentales para fortalecer la investigación. En el mismo sentido, la cartera de Salud podrá articular acciones y firmar convenios con instituciones académico científicas, organismos públicos, privados y organizaciones no gubernamentales. “El Estado Nacional brindará colaboración técnica que impulse la producción pública de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización para su uso medicinal, terapéutico y de investigación en los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos. La dispensación del producto se realizará a través del Banco Nacional de Drogas Oncológicas y/o en las farmacias habilitadas por el Programa”, plantea la reglamentación. La regulación no sólo incluye a los productores y consumidores en un mercado legal, sino que además puede ser una fuente de ingresos y de creación de empleos (en países como Estados Unidos o Canadá, la industria del cannabis mueve millones) y constituye un avance en la desarticulación del narcotráfico y el comercio clandestino.