04 Agosto 2020

«No se merecen nada porque destruyeron una familia», dijo Shelly Jacquier

«No se merecen nada porque destruyeron una familia», dijo Shelly Jacquier
Shelly Jacquier, la esposa de Guillermo Depierro, sostuvo esta mañana que los imputados por la muerte del empresario en ocasión de robo «no se merecen nada porque destruyeron una familia» y aseguró que «no le deseo a nadie lo que nos ha pasado». Valiente y decidida, quebrada por momentos, brindó esta mañana un conmovedor relato sobre los hechos ocurridos durante la noche del 4 de julio de 2018, cuando junto a su esposo fueron sorprendidos por 4 sujetos que se hallaban en el interior de su vivienda, quienes los maniataron y golpearon salvajemente, mientras reclamaban la entrega de 90 mil dólares. De esta manera dio comienzo el juicio oral y público contra Carlos Benigno Luna, Alan Franco Maldonado, Marcos Ezequiel Ibauza y Ezequiel Saravia imputados por el delito de «homicidio en ocasión de robo» y contra Ivana Benítez, como presunta entregadora. El Tribunal Criminal N° 1, que lleva adelante el proceso, está integrado por los doctores Mario Juliano, Luciana Irigoyen Testa y Mariana Giménez. «No tienen perdón de Dios y ojalá a sus madres les peguen como lo hicieron conmigo», sostuvo Jacquier mirando de frente a los acusados, al tiempo que aseguró que «si hubiera tenido el dinero que reclamaban (por la venta de la casa de sus padres) no me hubiera dejado golpear así». Relató que «a Guillermo lo ataron de pies y manos, como lo hicieron conmigo, le bajaron los pantalones y lo dejaron semidesnudo y cuando pidió que lo desataran un poco le pegaron más fuerte y lo amordazaron» y agregó que «a mí me decían «vieja de mierda» y me cagaron a palos». Aseguró que «el más chiquito siempre miraba hacia afuera y los otros tres juntaban cosas» y estimó que «tenían todo calculado porque sabían que nosotros salíamos los miércoles». Jacquier admitió que «en todo momento tuve miedo de que me hicieran algo» y que cuando los delincuentes se fueron la amenazaron diciéndole «vieja de mierda, si llegás a abrir la boca te picaneamos». Entre lágrimas, indicó que «no pude hacer nada para ayudar a Guillermo» y que ella se levantó de la cama como pudo para pedir la asistencia de los vecinos que se acercaron hasta su casa, hasta el momento en que llegó la Policía. «Me cagaron la vida y ya la van a pagar. Porqué no me pegan ahora», manifestó dirigiendo su mirada hacia los acusados, que fueron ubicados en el fondo de la sala de sesiones del Concejo Deliberante. OTROS TESTIMONIOS Durante la primera jornada del juicio oral y público también prestaron declaración los hijos del empresario, Agustín y Guillermo, quienes fueron coincidentes en sus dichos, de acuerdo al relato de su madre horas después de transcurridos los hechos. Aseguraron que los delincuentes no pudieron llevarse el dinero que reclamaban porque no estaba en la casa, pero que entre otros objetos se llevaron cadenas de oro, un encendedor de plata, una brújula, tres relojes de alta gama y una escasa suma de dinero que Depierro guardaba en una de sus camperas. Agustín apuntó contra la mujer que trabajaba en la casa de sus padres, porque días después del hecho fue convocada para que ayudara a poner en orden la casa y «siempre se mantuvo a la defensiva y hacía mención a los pintores (que por esos días estaban trabajando en la casa)» y añadió que «como sabíamos que mi madre no volvería a la casa decidimos despedirla». «Teníamos motivos para echarla» y si bien no hizo una acusación formal aseguró que «si tiene cola y cabeza de león es un león».ftte. Dray fotos Primicias 2262.