22 Enero 2019

Oficializan la venta de la mayor procesadora de tarjetas de crédito de la Argentina

Oficializan la venta de la mayor procesadora de tarjetas de crédito de la Argentina
Se trata de Prisma, controlada por 14 bancos que acaban de cederle al fondo inversor Advent el 51% del capital accionario de la sociedad Oficializan la venta de la mayor procesadora de tarjetas de crédito de la Argentina Oficializan la venta de la mayor procesadora de tarjetas de crédito de la Argentina Se trata de Prisma, controlada por 14 bancos que acaban de cederle al fondo inversor Advent el 51% del capital accionario de la sociedad Días antes de la fecha límite impuesta por el Gobierno para que Prisma cumpla con la obligación de vender la mayoría de su paquete accionario, los bancos dueños de la emisora de tarjetas de crédito acaban de sellar oficialmente la operación. De esta forma, el fondo norteamericano Advent se convertirá en el dueño del 51% del capital de la sociedad Prisma Medios de Pago, la principal procesadora de tarjetas de crédito de la Argentina que también es dueña de Banelco, Pagomiscuentas y Lapos, entre otras marcas vinculadas al mercado financiero. A partir de la oficialización del acuerdo alcanzado entre el fondo inversor y los 14 bancos dueños de Prisma, la sociedad sumará la marca Mastecard a la oferta de sus productos de tarjetas de crédito que también incluye a Visa y Amex. Por la venta, los bancos embolsarán cerca de u$s700 millones que se repartirán según las tenencias accionarias que cada entidad control de la compañía. Una suma lejana a los supuestos u$s2.000 millones que buscaron inicialmente obtener y tal como se lo hicieron saber a Goldman Sachs, a cargo del mandato para encontrar un nuevo dueño a Prisma. Abora, el Banco Santander Río acaba de informar a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que recibirá u$s134 millones por el 9,44% de sus tenencias en la sociedad. Lo mismo hizo el Banco Galicia, que también comunicó a la entidad bursátil que embolsará u$s109 millones por el 7% del capital que poseía en Prisma. En el caso del BBVA Francés, transfirió el 5,6% del capital por u$s80,5 millones. Y el Patagonia obtuvo u$s39 millones por el 2,7% del capital de Prisma. Por su parte, el Macro recibió u$s66,4 millones por el 4,6% de la sociedad. Mientras que el Itaú desembolsa u$s21,1 millones por el 1,41% de las acciones de Prisma y el HSBC otros u$s49 millones para desprenderse del 3,46% de sus tenencias. En tanto, el ICBC sumará u$s48,8 millones por su 3,4% y el Comafi otros u$s19 millones por el 1,39% de Prisma. En todos los casos, el fondo Advent acordó cancelar el 60% del monto al momento de la transferencia de las acciones y el 40% restante dentro de los próximos cinco años. Una vez finalizada la operación, el Santander conservará el 9% de Prisma, mientras que el Galicia mantendrá otro 7,3% y el Francés un 5,4%. El HSBC se quedará con el 3,3%, el Itaú con el 1,4%, el Macro con un 4,4%, el Patagonia con un 2,6%, el ICBC un 3,3%, el Comafi un 1,34% y así sucesivamente el resto de los bancos accionistas hasta conformar el 49% de la sociedad. Sin embargo, y de acuerdo al compromiso de desinversión que firmaron con el Gobierno, deberán también desprenderse de esas tenencias en un plazo que llegaría al 2020. En cuanto al fondo Advent, ya hizo negocios en la Argentina como cuando adquirió el correo privado OCA y el laboratorio Fada Pharma, entre otros activos. Pero para la compra de Prisma utilizó la empresa AI Zenith, una de sus controladas con sede en Holanda. La venta de la mayoría del paquete accionario de Prisma había sido una decisión tomada por el Gobierno en el 2016, tras el inicio de una investigación de parte de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) para determinar si la sociedad operada de manera monopólica en el negocio de la emisión de las tarjetas Visa. Y si también ejercía cierto poder en cuanto a establecimiento de las comisiones que pagan los comercios y los consumidores por el uso de las tarjetas de crédito. Y será la primera vez que una investigación por presuntas prácticas anticompetitivas termina con una desinversión de parte de los propietarios de una empresa. Concretamente, la investigación se basó en la posición dominante de mercado que Prisma tiene al ser propiedad de un grupo de 14 bancos que también manejan negocios vinculados como la administración y procesamiento de los plásticos, el pago de servicios bancarios y terminales de cobro de servicios, entre otros. A partir de la denuncia comenzó a intervenir la CNDC que consideró fundamental analizar la situación vertical y horizontal que planteaba este escenario y determinar la concentración de mercado que generaba Prisma. El organismo entendió que la empresa realiza el 58% de las transacciones con tarjetas de crédito del país, mientras que el resto del mercado está a cargo de First Data, sociedad controlante en el país de MasterCard. Pero la diferencia con su competidora es que en el caso de Prisma, además controla a través de sus mismos accionistas, otros sistemas de pago y de operaciones financieras como Banelco, LaPos, PagoMisCuentas, TodoPago y Monedero. Esto hace que la sociedad y sus dueños tengan una integración vertical del negocio al ser a la vez propietarios de los equipos POS para procesar, la red de cajeros y los pagos online. Al analizar estas conclusiones, la CNDC abrió una investigación por infracción por abuso de posición dominante y potencial carterización en tarjetas de crédito y le acercó a las autoridades del Banco Central algunas recomendaciones para romper ese predominio. A partir de esos consejos, la autoridad monetaria tomó varias medidas como las de uso del botón de pago, el fomento de la billetera electrónica y la posibilidad de cancelar los pagos de las compras por Internet también con tarjetas de débito. Y con el esquema que se aplica para la desinversión en Prisma, el organismo se aseguró, según sostienen los funcionarios a cargo de la operación, que los bancos tengan más incentivos para competir, bajar los costos y los aranceles a los comercios y de esa forma favorecer a todos los usuarios. También se establecieron otras medidas con el fin de abrir el mercado a otros players que podrán ofrecer la marca Visa u otras marcas de tarjetas de crédito a la vez. Para generar este esquema, se tomó en cuenta el ejemplo de lo que ocurrió en Brasil, donde atravesaron por un problema similar de concentración de mercado, más que nada en manos de las marcas internacionales como Visa o MasterCard. Esto fue así hasta julio de 2010, cuando solamente dos empresas capturaban Visa y MasterCard. Ese año, el Banco Central del país vecino dio fin a la exclusividad con la intención de estimular la competencia y se crearon varias operadoras locales que fueron ganando mercado y expandiéndose de la mano de los bancos que son los principales emisores del dinero plástico.