¿Dejó de ser cool?: El declive juvenil del apoyo a Milei

Investigaciones sobre el cambio de clima en las aulas basadas en testimonios de calle y datos duros estadísticos revelan el fin de la «rebeldía libertaria» y el deseo del «retorno del Estado»

En 2021, bancar a Javier Milei era el último grito de la rebeldía adolescente; era la actitud “punk” contra un sistema agotado. Sin embargo, para marzo de 2026, el murmullo en los recreos y las paradas de colectivo cuenta una historia distinta.

Lo que antes era transgresión hoy empieza a percibirse como el nuevo status quo. Como advierten testimonios directos del ámbito escolar, “en los colegios está dejando de ser cool bancar al Javo” y la ‘mística de las redes’ ya no parece tan potente como antes.

Esta percepción cualitativa tiene un correlato brutal en las estadísticas. El segmento de 16 a 29 años, que en noviembre de 2024 registraba un sólido 63,9% de imagen positivase desplomó al 51,4% en poco más de un año, de acuerdo a relevamientos de estas semanas.

No parece ser únicamente una caída de algunos puntos, sino la fractura del “núcleo duro” juvenil. El rechazo en este rango etario ya trepa al 48,5%, lo que indica que el ‘romance estético’ está llegando a su fin. La política, lejos de ser una pasión, genera hoy sentimientos negativos en el 77% de los jóvenes.

Esta contradicción explica el malestar en las aulas: el apoyo al presidente convive con una profunda “sensibilidad estatal”.

Como define en Twitter un docente de cuatro instituciones, “una cosa es el TikTok y otra lo que pasa en tu casa todos los días”. Cuando el ajuste toca la fibra de la universidad pública o la salud pública, el apoyo se resquebraja porque el joven no votó para perder esos derechos. De hecho, el 84% de los jóvenes libertarios siente que los partidos políticos los representan cada vez menos.

Brecha de género: dos generaciones en una

La identidad libertaria se construyó sobre una “imagen masculina extrema”, simbolizada en las representaciones de inteligencia artificial que muestran a un Milei musculoso y heroico. Esta estética, enfocada en la “defensa de lo masculino”, también está generando una polarización marcada entre los jóvenes.

Mientras los varones jóvenes siguen siendo su base más fiel, las mujeres se consolidan como el segmento más crítico: el 59% desaprueba su gestión.

Este quiebre transformó a la Generación Z en dos mundos ideológicos distintos.

En el espacio público, esto también se traduce en nuevos estigmas sociales. En ciudades como La Plata, testimonios de campo indican que ser libertario pasó de ser “picante” a ser visto por muchos pares como ser un “garca”.

Vínculo de baja intensidad y militares digitales

El apoyo juvenil a Milei es, en gran medida, una construcción de “baja intensidad”. Aunque el 73% asegura que irá a votar, el 69% manifiesta poco o nada de interés por la política. Es un vínculo frágil: el 81% de los jóvenes no habla de política con sus amigos.

Ante la falta de figuras políticas territoriales, el gobierno intenta sostener la mística mediante “militares digitales” como el Gordo Dan o Iñaki Gutiérrez, quienes actúan como certificadores de “libertarianismo en sangre” en distintas provincias.

Sin embargo, el algoritmo de las redes parece estar perdiendo la batalla contra la calle. Empiezan a surgir “narrativas previas” que se creían sepultadas; adolescentes que vuelven a mirar la “historia peronista como buena” ante el agotamiento del discurso oficial.

El único pegamento ideológico que parece resistir es el reclamo de seguridad: el 87,5% de los votantes de Milei coincide en que la única forma de terminar con el delito es la “mano dura”.

¿Es el fin de la ‘rebeldía’ conservadora?

A casi dos años de gestión, Javier Milei está dejando de ser el “león” antisistema para convertirse en el sistema mismo. Y hay algo que un adolescente suele rechazar de manera casi instintiva: lo que ya está institucionalizado.

El desafío para el oficialismo es que su propia base juvenil no reclama la desaparición del Estado, sino un “Estado más eficiente” y presente.

En los pasillos de las escuelas, la rebeldía parece estar cambiando de bando. Porque cuando la realidad cotidiana no es perfecta, el “leoncito” empieza a verse, para muchos, como un “león domado” por el ejercicio del poder.

Fuentes: Alaska y Trespuntozero, Dossier de Juventudes de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), Observatorio Pulsar (UBA) y la Asociación Conciencia