Axel Kicillof le pidió a la Legislatura bonaerense una prórroga para presentar el Presupuesto 2026 excusado en la falta de planificación de Nación.
Esta semana, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires encabezado por Axel Kicillof postergó el envío a la Legislatura bonaerense del proyecto de Presupuesto 2026 y de la Ley Impositiva, pese a que el plazo constitucional venció el 31 de agosto. Según expresa el documento del Ejecutivo, la razón central es que la Provincia aguarda la presentación del cálculo de recursos y gastos de la Nación que debe realizar la administración de Javier Milei para contar con los datos macroeconómicos necesarios.
La confirmación oficial llegó a través de una nota firmada por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, dirigida a las autoridades de la Legislatura bonaerense, Alexis Guerrera (Diputados), y a Verónica Magario (Senado) en la que se explicitó que “para la elaboración de los proyectos es preciso disponer de información que proviene del Presupuesto de la Administración Nacional, a fin de tener certeza sobre aspectos relevantes relacionados con el contexto económico global y las proyecciones macroeconómicas”.
Según el escrito ingresado en la Cámara alta, la Provincia “no puede definir de manera seria ni los niveles de ingresos tributarios ni el alcance de las erogaciones” sin conocer primero el marco nacional que utilizará la administración libertaria, ya que los recursos coparticipables representan una porción clave del financiamiento bonaerense y están directamente atados a la ley de leyes que debe presentar el Ejecutivo central.
De acuerdo al cronograma vigente, la administración nacional tiene tiempo hasta el 15 de septiembre para presentar su proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación, según el artículo 26 de la Ley 24.156 de Administración Financiera. Por ese motivo, el Gobierno de Kicillof estima que, recién hacia fines de este mes, podrá remitir los textos a la Legislatura bonaerense.
Sin embargo, la demora en la presentación de los escritos ocurre en un contexto de tensión política: la semana pasada, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, había asegurado que el Presupuesto 2026 se enviaría en “tiempo y forma”, al igual que en años anteriores, y reclamó a la oposición que acompañe la iniciativa una vez que sea debatida.

No obstante, el antecedente inmediato es que tanto el Ejecutivo nacional como el provincial llevan dos años de trabajo y gestión con presupuestos prorrogados por falta de acuerdo parlamentario. Por eso, el propio Bianco pidió a los bloques opositores que “no utilicen el tratamiento de la ley de leyes como herramienta de bloqueo”, y destacó que la propuesta no solo busca ordenar las cuentas de la Provincia, sino también sostener áreas sensibles como salud, educación y obra pública, en un marco de ajuste por parte de la Nación.
Por otro lado, desde el Ejecutivo provincial advirtieron que, en paralelo a la discusión presupuestaria, Kicillof enviará un paquete de medidas adicionales para blindar la obra pública, con la intención de contrarrestar lo que consideran un abandono del Gobierno nacional en esa materia, y pedirá a la Legislatura autorización para implementar nuevos instrumentos financieros.
La nota de prórroga ingresada el pasado 29 de agosto en el Senado bonaerense recalca que la decisión se enmarca en la Ley de Responsabilidad Fiscal, a la cual adhirió la Provincia mediante la Ley 13.295, lo que refuerza el argumento de que el presupuesto nacional es la base indispensable para proyectar los números del Presupuesto 2026 de la Provincia.
Los fantasmas que hicieron caer el Presupuesto 2025 y preocupan a Kicillof
Es preciso mencionar que, la demora en la presentación del Presupuesto 2026 reaviva la memoria de los fallidos intentos de sancionar la ley de leyes a fines de 2024, cuando la oposición logró bloquear la aprobación del proyecto que incluía un endeudamiento equivalente a USD 1.045 millones. Ese traspié obligó al Gobierno bonaerense a prorrogar el presupuesto del año anterior y generó fricciones internas en el oficialismo.

En ese marco, Kicillof acusó a sectores de La Cámpora de trabar las negociaciones para debilitar su gestión, mientras que la oposición reclamó una mayor coparticipación para los municipios, la creación de un Fondo de Seguridad y la revisión de impuestos complementarios. Esos puntos aún sobrevuelan las conversaciones que se avecinan en la Legislatura.
El oficialismo reconoce que la discusión de este año estará atravesada por el resultado electoral del 7 de septiembre, ya que un buen desempeño fortalecerá al gobernador en la mesa de negociaciones, mientras que una derrota daría margen a la oposición libertaria y a otros bloques para imponer condiciones más duras, como un presupuesto sin déficit fiscal y con beneficios específicos para el campo.
Además, el recuerdo de la caída de la sesión doble de fin de 2024 aún pesa en la Legislatura, y muchos dirigentes admiten que las chances de aprobar el Presupuesto 2026 dependerán de la capacidad del Ejecutivo de ofrecer concesiones en materia de endeudamiento, coparticipación y cargos en organismos clave.