Kicillof redobló sus críticas a Javier Milei, pero empieza a insinuar un rumbo propio

Kicillof abrió un nuevo período de sesiones ordinarias en la Legislatura, pero también dio el puntapié hacia la construcción de una figura nacional.

En un discurso de más de una hora y más de 8 mil palabras, Axel Kicillof reiteró sus profundas diferencias con el modelo de Javier Milei, pero esta vez ensayó una alternativa basada en Estado activo, federalismo y derechos. Con un tono de fuerte carga negativa —el 65% del discurso tiene sentimiento adverso— y más de una decena de referencias directas al Presidente, el gobernador bonaerense combinó confrontación dura con la enunciación de un camino propio.

En los cuarteles de La Plata se plantearon como objetivo una performance que significara “todo lo contrario a Milei”, con “repaso de gestión, propuestas para seguir trabajando y perspectivas de futuro” pero “sin gritos ni insultos”. En esa línea se desarrolló el mensaje, de punta a punta.

El discurso tuvo una estructura conocida, con las consabidas críticas a las decisiones del Gobierno nacional, al que atribuyó la intención de desintegrar el país. El peso de la confrontación sigue siendo dominante. El análisis de sentimiento muestra que casi dos tercios del texto se concentra en caracterizaciones negativas: “industricidio”, “crisis profunda”, “plan de destrucción masiva de la industria nacional”, “motosierra”, “Estado desertor”.

La figura presidencial apareció repetidamente: Milei fue mencionado por nombre propio en varios tramos -ocho veces según la transcripción oficial-, entre ellos cuando afirma que “lo que llaman crecimiento es en realidad el crecimiento de la desigualdad” o cuando sintetiza su punto de vista con el ya subrayado “Argentina, no sos vos: es Milei”.

🔵 «Nada de lo que prometió Milei se cumplió»: Axel Kicillof expone la «tragedia económica» a nivel nacional pic.twitter.com/HvgIAq3blm— Infocielo (@infocielo) March 2, 2026

Bonaerenses y argentinos

Otra novedad del discurso es que esta vez Kicillof se dirigió a los argentinos además de a los bonaerenses, al punto que las menciones explícitas a sendos gentilicios estuvieron extremadamente parejas. “Bonaerenses, argentinos… ¡Hay otro camino!”, fue el segmento que más explícito hizo ese planteo.

Kicillof propuso una arquitectura conceptual alternativa, aunque todavía sin presentarla como un programa cerrado.

Introdujo y repitió una serie de conceptos que apuntan a construir una identidad política alternativa: Estado activo, desarrollo federal, protección, derechos, soberanía, cohesión social. La frase “Hay otro camino”, repetida en el tramo final, fue una especie de síntesis.

Las definiciones que sostuvieron esa conclusión escandalizaron a la bancada libertaria: Kicillof planteó que “la mano invisible del mercado no existe”, cuando define que “sin Estado no hay libertad: hay ley de la selva”, o cuando afirma que “soberanía es defender la industria nacional y no arrodillarse ante intereses extranjeros”.

🟣 EL BLOQUE LIBERTARIO IGNORÓ AL GOBERNADOR

Mientras el gobernador Axel Kicillof brindaba su discurso de apertura de sesiones legislativas, el bloque libertario decidió no prestarle atención. La mayoría se entretuvo con el celular y Agustín Romo incluso se levantó de su banca. pic.twitter.com/pYgucxDkFS— Infocielo (@infocielo) March 2, 2026

En términos discursivos, es un desvío respecto de sus discursos de 2020–2024, donde predominaba la explicación técnica, la obra pública y el inventario de gestión. Esta vez prácticamente no se planteó una agenda legislativa o de programas de Gobierno. Hubo más ideología y más síntesis política.

El Kicillof de este año fue menos ministro y más dirigente nacional, menos descriptivo y más interpretativo.

También se observa una diferencia en la relación entre crítica y propuesta. La retórica de años anteriores colocaba casi toda la energía en defender lo hecho en la Provincia; ahora esa defensa aparece como ejemplo o contramodelo de lo que imagina para la Nación. Cuando dijo que la Provincia se convirtió en “escudo y red” frente al “Estado nacional desertor”, en realidad escaló la discusión hacia un diagnóstico federal.

El contraste entre crítica y alternativa queda claro también en la organización del discurso. La parte negativa se concentra en palabras como crisis, destrucción, desempleo, desigualdad, ajuste, abandono. La parte propositiva, en cambio, utiliza derecho, federal, desarrollo, educación, soberanía, futuro.

A pesar de la extensión del discurso, los anuncios fueron prácticamente inexistentes: solo dos intervenciones califican como tales. Uno vinculado a seguridad —el pedido de actualización normativa policial— y el otro enfocado en el futuro proyecto de regulación del trabajo en plataformas digitales. El resto del texto funciona como balance, diagnóstico o posicionamiento político. El sol del 2027 viene asomando.