Las nuevas estrategias del Gobierno y la oposición tras aprobarse la Ley ómnibus: ¿se viene un “gobierno parlamentario”?

El debate de estas semanas en el Congreso desnudó varias debilidades del mileísmo, lo que lo llevó a aprobar un proyecto mucho más acotado

Durante los debates por la Ley Ómnibus, que concluyeron en su aprobación, el viernes pasado, de una iniciativa que, en general, tiene casi 400 artículos menos de cuando fue presentada hace un mes, muchos legisladores de la oposición peronista hicieron una aseveración absolutamente falsa: el que gobierna es Mauricio Macri. La realidad es que, el ex presidente quiere integrar sus fuerzas al gobierno, y el presidente en funciones, Javier Milei, se resiste a ello.

Lo que fuese el Pacto de Acasusso, que a la postre, llevó al libertario de la presidencia, en la casa del propio Mauricio junto a la candidata de su espacio, Patricia Bullrich, terminó siendo una trampa para el ex presidente. Porque es cierto que allí no se acordaron cargos para un eventual gobierno, pero Macri lo entendió implícito: “Esto es política, nadie regala nada”, dice un diputado del PRO muy cercano al marido de Juliana Awada.

El debate de estas semanas en el Congreso desnudó varias debilidades del gobierno y permite un poco de prospectiva sobre su futuro. El bloque de LLA tiene, proporcionalmente, dentro del recinto, la misma fuerza que otros tres: el PRO, la UCR y Hacemos, ese engendro ideológico que creó Emilio Monzó y que conduce Miguel Pichetto, pero que ha funcionado aceitadamente frente a este complejo desafío. Si uno de ellos defecciona en el apoyo al gobierno, necesariamente este fracasa en el parlamento.

Por otro lado, este mito de que Milei buscaría un gobierno plebiscitario, prescindiendo del Congreso, llamando reiteradamente a consulta popular o con hordas libertarias en la calle, se desdibujó. En la cruzada más importante que vaya a tener su gestión, en la calle no había nadie de los propios, la oposición dialoguista le quitó 2/3 de ley y tampoco hubo plebiscito ni nada parecido, solo resignación.

Frente a ese escenario, algunos líderes parlamentarios lo esbozaron en la Cámara y otros lo difunden en off: “Esta es la última. Le dimos esta votación, le vamos a ceder otras cosas, vamos a terminar de pulir este mamarracho que mandaron y le vamos a dejar aprobado algo coherente, pero es la última vez, esto así no puede funcionar más. O vamos a un gobierno parlamentario o por el Congreso no pasan nunca más”, dice un afamado referente a la Cámara Baja. Lo dijo en público también Pichetto, es necesario un gobierno de coalición.

¿A que apuntan? Bueno los gobiernos parlamentarios, cuando el Ejecutivo no tiene sustanciales mayorías propias en el Congreso, consigue el apoyo de otros espacios y siempre a cambio concesiones y ministerios.

Javier Milei: qué pasará con su relación con Mauricio MacriOtra vez, en política nada es gratis. La línea general de la administración la fija el presidente o primer ministro según el caso, pero todos quienes colaboran a la gobernabilidad, controlan una porción del poder administrador. A esto apuntan. Le mostraron al presidente como pueden darle y también sacarle. Ahora, es momento de armar un sistema articulado y sólido en la toma de decisiones.

El principal apuntado es Macri, que cree que el gobierno va a una crisis social en no más de dos meses y que deberá refrescarse siguiendo la lógica que le enseñaron los diputados en estos días. Es, además, quien lo empujó a la presidencia y se siente, según dicen: “El primer cagado por Milei”.

También le apunta a su ex aliada en el partido, Patricia Bullrich. Según el entorno del ex presidente, la ministra de Seguridad “le aseguró a Milei que el apoyo del PRO se lo daba ella, que los cuadros que necesitaba para gobernar se lo iban a aportar, pero no imponiéndoselos sino sugiriéndole o poniéndolos a su disposición si los requiere, y el presidente compró eso, contra la imagen que podía dar con una activa acción de Macri en la gestión”, explican en el partido amarillo y ratifican dentro del propio gobierno, libertarios puros. “A Macri lo sepultaron, tanto Milei como Patricia”.

En esta instancia, los legisladores de Macri apoyaron. Dentro del bloque del PRO hay también una división: de los 37 diputados que detenta, solamente 8 responden directamente a Bullrich. Los otros 29, en caso de una disputa a muerte entre la ministra y Macri, juegan para el creador del PRO. Por lo tanto, todos ellos, están en la misma lógica que los radicales y que las huestes del irascible Pichetto: gobierno de unidad o es el último apoyo.Y esto último es clave, porque todas las pérdidas que el gobierno tuvo en el tratamiento de esta ley gigantesca, esos casi 400 artículos de diversas materias, pueden ser tratados en sesiones ordinarias, a lo largo de este 2024, y el gobierno podría contar con muchas de esas herramientas que dice necesitar, en múltiples casos, para desenvolver la gestión económica, así como en otros, para el consabido “cambio cultural” que tanto postula.

Pero para ello, necesita negociar. “Compró muy caros a los 8 diputados de Patricia, dos ministerios es muy caro. Pero bueno, es su problema, va a necesitar al resto” dice un legislador del PRO, con ironía.

Pero para ello, necesita negociar. “Compró muy caros a los 8 diputados de Patricia, dos ministerios es muy caro. Pero bueno, es su problema, va a necesitar al resto” dice un legislador del PRO, con ironía.

Pero incluso, Natalia De la Sota, hija del viejo caudillo mediterráneo y supuestamente parte del grupo del ex gobernador, le votó en contra el proyecto hasta en general. “Lo que hizo regalándole cargos relevantes a gente de Schiaretti fue una estupidez, Juan está casi retirado, no corta ni pincha, acá mandan otros”, explica un legislador con simpática tonada.

Articulándose en un gobierno parlamentario, la suma de los 4 bloques (LLA más los 3 “dialoguistas”), el gobierno contaría con 134 diputados, más que suficiente para el quorum propio y para sancionar las normas que crea necesarias, pero deberá tener una concepción estratégica diferente, abandonar el purismo empresario-libertario que domina el gobierno hoy, y dejar de lado las diatribas insultantes. Y, además, ceder Milei ante la relevancia de Macri, aceptando que necesita del ex presidente, si no quiere ir de tropiezo en tropiezo.